sábado, 14 de febrero de 2026

100 años de clásicos platenses en el Bosque


El Gimnasia-Estudiantes veraniego de este Apertura será el clásico 103 a jugarse en avenida Iraola y 118, entre cotejos por campeonatos de AFA, copas nacionales, internacionales y amistosos. Del primero de todos, el 3 de mayo de 1925 por la 5° fecha del torneo de la disidente Asociación Amateurs, hasta la histórica semifinal con sello pincha del 8 de diciembre por el Clausura 2025

“El match tradicional para el football platense va a realizarse esta tarde en el estadio que el Club de Gimnasia y Esgrima posee en el predio del Bosque. Nuevamente se encontrarán, pues, en la palestra, los dos equipos que encarnan en nuestra ciudad el mayor poderío y el mayor prestigio, dividiendo las simpatías de los entusiastas por el popular deporte”.
Así anunciaba el diario centenario de la ciudad el tradicional duelo platense a jugarse el domingo 3 de mayo de 1925, en cabeza de página y a cuatro columnas con las novedosas piezas fotográficas de los jugadores titulares de un lado y otro. “Reina acerca del encuentro un interés extraordinario”, convocaba el matutino al recientemente inaugurado estadio del Bosque (el debut había sido en abril de 1924), al que también se identificaba, en esos tiempos fundacionales del fútbol local, como la cancha del Observatorio por su obvia cercanía con el edificio de la UNLP.
Intenso fue el tradicional pleito local, aquel de 1925 que terminó igualado. Luchado por la lluvia del sábado previo que había anegado gran parte del field de Gimnasia y que hizo que el partido se jugara, por momentos, bajo un lodazal que alteró cualquier alternativa de pelota al piso y buen pie. Y por la tangana entre varios de los players después de un encontronazo entre Juan Crocce, defensor albirrojo, y Roberto Felices, que derivó de inmediato en una arremetida del delantero Juan Irurieta contra el half tripero. Fue trompada y a la cara. Varios hinchas saltaron al campo de juego para aportar a la batalla y el clásico a punto estuvo de suspenderse. Pero siguió y los goles recién llegaron en el ST. Convirtieron Roberto Bacci, para el local, y Manuel “el Nolo” Ferreira, en la visita. Fue 1-1.
Aunque ese de 1925 por el torneo de la disidente Asociación Amateurs debió no ser el primero. Hubo uno anterior a disputarse por la 2° fecha de la Copa Competencia 1924 (un concurso similar a la Copa de la Liga actual que jugaban los clubes de Primera pero divididos en zonas de seis equipos) pautado originalmente para el 29 de mayo de 1924. Pero el partido tuvo diversas postergaciones durante el año y el Lobo fue declarado ganador, porque Estudiantes, ya sin chances de clasificar a semifinales, había licenciado a su plantel: el match jamás se jugó. Nada novedoso: una práctica usual de época cuando las competiciones oficiales se extendían hasta ya bien entrado el mes de diciembre o, incluso, enero.

El clásico 103 a jugarse en el Bosque
Tomando como inicio el clásico de 1924 definido en los escritorios por la Copa de Competencia, Gimnasia acumula 102 partidos recibiendo a Estudiantes en su histórico reducto de avenida Iraola y 118. En 100 de ellos actuó de local (hubo dos que se completaron por diversas incidencias en Quilmes: el de 1959 y el de 1969) y en dos clásicos, curiosamente, los partidos se programaron en condición neutral: fueron los disputados por el desempate de la primera fase de la Copa de Competencia 1945 (lo ganó Estudiantes 2-1 en el Bosque y pasó de ronda) y el empate 1-1 por el interzonal de la 6° fecha del Torneo Nacional 1973.
Entre partidos oficiales de campeonatos y copas jugados durante el amateurismo y el profesionalismo, el Lobo en el Bosque acumula 30 plenos contra Estudiantes, con 34 empates y 22 victorias del Pincha, sobre un total de 86 partidos jugados. A ellos se le suman los 16 encuentros amistosos en los que Gimnasia y Estudiantes hicieron duelo en el Estadio Juan Carmelo Zerillo. Allí, se da una llamativa superioridad de los albirrojos, que suman 8 triunfos, contra 4 de los albiazules y otros 4 empates, totalizando los 102 partidos en los que triperos y pinchas se enfrentaron en la cancha del Bosque entre 1925 y 2025.

Duelos para el recuerdo
En orden cronológico, desde los tiempos del fútbol amateur, Estudiantes sacó ventaja en los primeros clásicos jugados en terruño tripero. El primero en cancha fue empate (el arriba reseñado de 1925), pero después el Pincha se impuso consecutivamente en los duelos por los campeonatos de 1926 y 1927 (victorias por 3-1 y 3-0, respectivamente).
Pasarían cuatro años para que el clásico volviera a tener como escenario la cancha albiazul, hasta el inicio del profesionalismo por la 4° fecha del campeonato de la Liga Argentina de Football. Esa tarde fue empate 1-1. En 1932, Estudiantes volvería a sacar pecho en el Bosque con otra victoria (3-2) y recién en 1933, en la recordada campaña del equipo de “El Expreso”, el Lobo rompería la racha y derrotaría por primera vez a su rival de siempre ganándole 1-0 con un gol del juvenil Emilio Del Prette. ¿La particularidad de aquella invernal jornada del 16 de julio de 1933? Gimnasia presentó un once con mayoría de jugadores de división intermedia por una protesta del plantel superior, que reclamaba un premio por terminar puntero la primera rueda del campeonato. Aún con el team de Reserva, el Lobo se impuso por 1-0.
Por el lado albirrojo, ninguno como reaseguro en la memoria popular intangible del hincha como el 6-1 del 7 de julio de 1968, en lo que es, hasta ahora, la máxima goleada de Estudiantes contra Gimnasia en el Bosque. Un clásico aquel, recuerdan las misivas, sin equivalencias entre el equipo de Zubeldía que llegó al Bosque como campeón de América y obtuvo la resonante victoria con dos goles de Echecopar, otros dos del “Bocha” Flores, uno de Conigliaro y el restante de Segovia en contra.
Hubo duelos inolvidables en distintas épocas cuando los amistosos eran más regla que excepción, sobre todo en las noches de la década de 1970 con los tradicionales cruces de las Copas Rucci y Diario El Día. La revancha de la Rucci 1970 se jugó con clima espeso. En la ida, un encontronazo entre el “Narigón” Bilardo y el “Loco” Gatti había terminado con fractura en la nariz del arquero tripero, lo que encima le imposibilitó estar en la revancha del Bosque. Lo reemplazó el juvenil Juan Hutchinson, víctima de un inesperado gol desde la mitad de la cancha, de cabeza, del defensor nicoleño Rubén Pagnanini, quien tras la conquista no tuvo reparos en ir a consolar al golero junto a la “Bruja” Verón. Gestos de confraternidad y de otras épocas. El Pincha ganó esa noche 3-1.
El último amistoso en la cancha de Gimnasia se jugó hace exactamente 25 años. Un 4 de febrero de 2001 por la Copa Municipalidad de La Plata. Fue triunfo tripero con goles del uruguayo Sanguinetti y Favio Fernández. Ese día estuvo Fernando Zaniratto, el hoy DT del Lobo, que entró a los 34 minutos del segundo tiempo por el “Caio” Enría.
Más acá en el tiempo, en el Torneo Clausura 2005 se jugaría el último partido en el Bosque con las dos parcialidades en cancha. Triperos y pinchas en las gradas una misma tarde. Clásico inolvidable para el Lobo que dirigía Pedro Troglio. La última goleada de Gimnasia sobre Estudiantes, la tarde del 12 de junio de 2005, el 4-1 con los goles de Enría (2), Goux y el uruguayo Vargas.

El 4-4 de 2021, el clásico récord
El clásico del 5 de diciembre de 2021, por la fecha 24 de la Liga Profesional, selló su pertenencia en el listado de gala del tradicional duelo, de esos partidos que son excepción a la regla. Hubo cinco goles en un solo tiempo, algo que no sucedía en el clásico platense desde 1971, y ocho gritos en total en un mismo partido por primera vez en la historia de la lidia local.
El PT fue 3-2 para Gimnasia, que enseguida amplió a través de un penal del “Pulga” Rodríguez, la gran figura de aquella tarde que hizo tres de los cuatro goles triperos. Aunque el 4-4 final fue festejo albirrojo tras remontar un 2-4 y una goleada en contra que se antojaba como posible.
El que celebró, también, fue el tucumano Luis Miguel Rodríguez, que quedó en la historia grande del clásico: ese día en el Bosque, se convirtió en el primer futbolista tripero en marcarle tres goles a Estudiantes en una misma tarde.

* Unos garabatos sueltos, pensados y publicados en 0221.com.ar.

sábado, 31 de enero de 2026

La tangana y el último clásico con dos hinchadas


31 de enero de 2016: Gimnasia-Estudiantes en Mar del Plata, hace diez años, por la Copa Ciudad de La Plata. De cuando el resultado quedó en anécdota. Tan protagonista ayer como hoy por su transferencia a Boca, un foul a romper de un desconocido y juvenil Ascacíbar para frenar un contragolpe del Toni Medina desató una hecatombe con ínfulas boxísticas que aún se recuerda

Fue un todos contra todos que aún perdura en la memoria colectiva del futbolero platense. Una imagen icónica, sin envidias de ficción ni antecedentes en la historia moderna del clásico, en la que sobresale Mariano Andújar (buzo negro y el 21 en la espalda) en una ráfaga y a puro 1-2, entre el jab de acomodo de la mano izquierda y el extenso cross de su brazo derecho, apuntando a los rostros de Mazzola, Coronel y Licht. La secuencia es un cine continuado de esa canicular noche.
Enseguida, el arquero albirrojo pierde el equilibrio tras encabezar la golpiza. Mazzola, ahora con ayuda de Coronel (se lo ve con la camiseta 30) y algunos suplentes vestidos con los buzos azules de Penalty, aprovechan el desliz de Andújar para devolverle los golpes de frente y por atrás. El campo de juego ya es un vale todo.
El Chavo Fucks, comentarista de la transmisión de Fox en el Mundialista de Mar del Plata, detallaba la tangana con precisión de bisturí y pedía sanciones ejemplares para los futbolistas: “Enloquecido, (Andújar) le pega al número 25 de Gimnasia (Lucas Licht), pero se cae y Mazzola aprovecha para pegarle patadas en el suelo junto a otros. Si el Tribunal de Disciplina no suspende gravemente a todos estos jugadores que están acá, se tendrían que ir todos a casa o bajar la cortina y esperar hasta que aclare (…) Esto es una locura.”
Hubo otros que optaron por el modo alplax y el sedante amigable entre tanto fuego. Fueron los primeros en separar la cacería mutua de ambos planteles: se los ve en primer plano a Franco Niell (usaba la 22); al técnico del Lobo, Pedro Troglio, vestido con un pulóver suelto color crema; y a Matías Sánchez y Leandro Desábato, por Estudiantes, llegar corriendo, desesperados, para cortar de una vez el noire pugilístico. Iban 48 minutos del ST.

Fue el punto de inflexión: el partido jamás se reanudaría. Estudiantes lo ganó en cancha 1-0 hasta la suspensión del árbitro Silvio Trucco y se quedó con el trofeo que hoy luce en la sede de 53 n°620. Luego la AFA, a los días y por boletín oficial, además de las múltiples sanciones para los futbolistas de aquella noche, le daría por perdido el partido a ambos equipos. Fue, además, el último jugado con las dos parcialidades en el estadio y la última brega de confraternidad entre los clubes platenses.
De esto hace ya una década. Y nunca más.

El partido: el último clásico amistoso de la historia
Por tercer año consecutivo, Estudiantes y Gimnasia era duelo en cancha por los tradicionales torneos de verano de Mar del Plata. Ya se habían enfrentado a partido y revancha en 2014 (los primeros amistosos en 12 años, desde aquel 3-0 del 2002 victorioso para Estudiantes), 2015 y volvían a hacerlo en 2016 con la Copa Ciudad de La Plata en disputa. Nelson Vivas, el DT albirrojo, mandó a la cancha a Andújar, Sánchez, Schunke, Desábato, Pereira, Ascacíbar, Damonte, Gastón Fernández, Augusto Solari, Viatri y Auzqui. El Gimnasia de Troglio fue: Bologna, Oreja, Coronel, Mauricio Romero, Licht, Meza, Brum, Rinaudo, Mendoza, Niell y Mazzola.
Disputado en el primer tiempo, Estudiantes hizo proa en el partido con un gol tempranero de Carlos Auzqui, a los 17, después de un pifie del lateral Facundo Oreja que se queda corto en un rechazo dentro del área. Excelsa definición y 1-0. Delirio pincharrata en la tribuna de calle Canosa, que enseguida lo pudo ampliar con una jugada de la Gata Fernández, que terminó salvando de milagro Mazzola mandando la pelota al córner sobre los 23 minutos.
El segundo tiempo fue un monólogo de fricción, con más lucha que juego y mucho malevaje cizañero como el taconazo de Licht sin pelota contra Damonte o la de Auzqui contra Mauricio Romero que fue solo amarilla por ese intangible lugar común que llama a los árbitros a no desvirtuar el juego.
Pero esto nunca pudo ser aprovechado por el Lobo, que encima desde los 10 minutos ya tenía uno más en cancha por la roja y vestuario para Álvaro Pereira. Un pangruyo el uruguayo, que intentó, a metros de Trucco, una práctica inicial de karate elevando la pierna y los tapones de su botín a 90 grados sobre la cara descubierta de Oreja, en una disputa insulsa pasando la mitad de la cancha. Expulsión, Estudiantes con diez y el lateral tripero reemplazado y asistido por una ambulancia: se había desvanecido. Se jugaba al límite del filo.
El clima, además, ya estaba desmadrado en las tribunas, aunque sin incidentes, por las dos interrupciones provisorias que Trucco había dispuesto mientras la banda tripera exhibía varias banderas con los colores de Estudiantes en la tribuna de la avenida de las Olimpíadas.
Bizantino epílogo, el final mostró la primera jugada clara del Lobo recién a los 37 del ST, cuando lo pudo empatar en una solitaria patriada de Maxi Coronel, que remató de derecha y se fue apenas afuera tras una cascada de rebotes en el área de Andújar. O a dos minutos de la recordada batalla, cuando al colegiado se le ocurre expulsar al arquero Bologna por una supuesta mano afuera del área, en su intento por achicarle un mano a mano a Augusto Solari, cuando claramente la pelota le había rebotado en el pecho al golero nacido en Claypole. Fue el principio del fin: la bronca de los jugadores triperos mutó a gritos y protestas, de las gestuales y de esas indisimulables con insultos, luego de la insólita roja al arquero que solo vieron Trucco y su asistente, todavía en la era pre VAR. Troglio, además, ya había liquidado los cambios reglamentarios. Obligado por norma, fue el defensor Ezequiel Bonifacio el que se calzó de emergencia el buzo verde de Bologna. Un defensor al arco: terreno desconocido.
A los 48, ya en el adicionado, con Gimnasia jugado por el empate, llegó la corrida de contragolpe que encabezó Antonio Medina por izquierda y el patadón del pibe Ascacíbar que cortó el avance de raíz. Seco, abajo: directo a romper. Entre discusiones y estados alterados de uno y otro lado, mientras el Ruso caminaba hacia los vestuarios sabiendo que su expulsión era irremediable, la mano de Medina a la cara de Damonte prendió la mecha y desencadenó la hecatombe resumida en aquella imagen de Andújar simulando a Tyson en el ring del Minella.
Protagonista ineludible de esa noche, Santiago Ascacíbar aún no había debutado oficialmente. Promesa prematura de la categoría 1997, había dado el salto al equipo principal tras la venta de Gastón Gil Romero a Central y debutado en los amistosos de la Copa de Oro de aquel verano marplatense de 2016, contra Racing. Aunque recién se estrenaría oficialmente contra Lanús, en la fecha inicial del Torneo Transición, en la cancha de Arsenal, el 8 de febrero, una semana después de la batalla campal en La Feliz. Tenía 18 años.
Una década después, el Ruso de la “5” es el protagonista principal de la novela del mercado de pases 2026 en el fútbol argentino por su salida a Boca, con campeonatos, copas y cinco títulos oficiales ganados con la albirroja entre 2023 y 2025.

Paredón, sanción y después…
El inicio del Campeonato de Primera División 2016 tenía pauta de arranque para el viernes 5 de febrero. Justo con Gimnasia como protagonista, visitando a Banfield en el Florencio Sola. Lo que faltaba, ahora, era conocer el nivel nocivo del informe de Silvio Trucco y cuántos serían los futbolistas sancionados, de uno y otro club, que se perderían el debut oficial una semana después si eran suspendidos con cuatro o más fechas. Lo que se agravaba con la repercusión a nivel nacional que el escándalo del domingo 31 de enero había tenido en gran parte de la prensa y el nicho del fútbol, que pedía sanciones ejemplares para los jugadores cómplices de la tangana que quedaron escrachados en el pelotón mediático. Lo que pidió el Chavo Fucks, en caliente, en vivo y en directo durante la transmisión de Fox.
Lo había anticipado Guillermo Marconi, titular del SADRA, el lunes posterior: “El informe de Silvio (Trucco) va a ser muy duro”. Y lo fue: hubo doce futbolistas informados (siete de Gimnasia y cinco de Estudiantes) y la peor parte se la llevaron Mariano Andújar y Álvaro Pereira, por el Pincha, y Nico Mazzola, por el Lobo. Los tres recibieron ocho fechas de suspensión. También sancionaron a Javier Mendoza, Roberto Brum y Maxi Coronel, con cinco; e Israel Damonte, Federico Racic y Antonio Medina, con cuatro. Todos ellos, a cumplir durante los partidos del torneo oficial según el artículo 229 del reglamento de Transgresiones y Penas. Sólo “zafaron” Ascacíbar, Solari y Bologna, penados con tres fechas y solo una para el arquero, que podían cumplir la sanción en partidos amistosos y debutar sin alteraciones en el campeonato.
El final del cuento fue sin excusas: “Se equivocó el árbitro y nos equivocamos los jugadores. Es demasiado: está mal”, sintetizó Troglio, al igual que Nelson Vivas. "El árbitro se puede equivocar pero los que cometimos los errores fuimos los dos planteles”.

* Unos garabatos sueltos, pensados y publicados en 0221.com.ar.