El hito de Belgrano de Córdoba en la final victoriosa contra River lo convierte en el primer club indirectamente afiliado a la AFA en conquistar un campeonato regular de liga. Un privilegio reservado exclusivamente, hasta el pasado domingo, para equipos del eje fundacional asociacionista y porteño integrado por CABA y las provincias de Buenos Aires y Santa Fe
Fue el Club Atlético Belgrano, nomás: el de barrio Alberdi; el de la Mona y la hegemonía del cuarteto cordobés; el que siempre vio de abajo a su vecino “grande” y archirrival Talleres, después de tantas oportunidades desaprovechadas por los albiazules de la “T” en los últimos años, quien finalmente inscribió, un 24 de mayo de 2026 que ya es leyenda, el nombre de la provincia de Córdoba en la historia grande de ese fútbol argentino siempre porteño y apenas con atisbos de “nacional” desde la creación de este campeonato oficial en 1967.
Y no es una conquista más: no sólo es la primera vez en 135 años de background asociacionista que un equipo indirectamente afiliado a la AFA conquista un campeonato regular en la máxima categoría del fútbol argentino. Sino que, con Belgrano, Córdoba se suma a las únicas dos provincias que, junto a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lograron inscribir alguna vez algún club propio en la exclusiva lista de campeones nacionales oficiales desde 1891: Buenos Aires, con los títulos de los clubes de La Plata y un variopinto número de equipos del Gran Buenos Aires, y Santa Fe, con los logros alcanzados en el torneo de división superior por los equipos rosarinos más populares: Central y Newell’s.
La estrella de Belgrano en este Torneo Apertura 2026 se suma a los recientes hitos del fútbol de tierra adentro, que encadenaron distintos títulos oficiales de copa en el último lustro: las conquistas en Copa Argentina de Independiente Rivadavia de Mendoza en 2025, de Central Córdoba de Santiago del Estero en 2024 y de Patronato de Entre Ríos en 2022, que se vincula con el primer título oficial de Talleres de Córdoba en el ámbito local cuando el año pasado levantó la postergada Supercopa Internacional 2023 al vencer a River en Asunción.
Cuatro provincias y cinco nuevos clubes del interior suscribieron su nombre a la élite de campeones de la asociación oficial en los últimos cinco años, con el dato excluyente que marcaba que, desde 1944 y hasta 2022, sólo Tucumán contaba con ese privilegio por fuera del eje fundacional asociacionista integrado por clubes de Buenos Aires y Santa Fe. Es que hasta el título de Patronato en la final victoriosa contra Talleres de Córdoba de la Copa Argentina 2022, había que retroceder hasta 1944 para encontrar al último campeón de una competencia nacional, organizada por el ente oficial, cuyo origen no estuviera dentro del eje fundacional histórico de la Asociación del Fútbol Argentino: fue San Martín, el “Santo” de la provincia de Tucumán, consagrado como el mejor en la extinta Copa República de 1944 venciendo en la final a Newell’s Old Boys por 3-1, el primer equipo campeón de los indirectamente afiliados a la AFA, aun siendo un título de copa, de toda la historia…
Ese hito tucumano quebraría, 78 años después, el Club Atlético Patronato de la Juventud Católica de la ciudad de Paraná. Ese hito de que una institución ajena al circuito productivo de los puertos La Plata/Buenos Aires/Rosario/Santa Fe consiguiera un título oficial de AFA. Sólo dos años después, y ocho décadas más tarde que aquella epopeya tucumana de 1944, se sumaría Central Córdoba de Santiago del Estero con su histórica consagración en la Copa Argentina 2024, cuando le ganó al rocoso Vélez de Gustavo Quinteros la final jugada en el estadio de Unión de Santa Fe.
Una deuda pendiente… saldada 135 años después
Por si fuera poco, la (discutida) proliferación de competiciones en la AFA actual -dos campeonatos regulares, un campeón anual de liga, una copa anual federal y otras tres con definición a partido único por temporada- hizo que el título de Belgrano llegara para saldar, definitivamente, algo que, en parte, ya había empezado a suturar el fútbol de Córdoba con Talleres al ganar la Supercopa Internacional o al levantar la Copa Conmebol de la CSF en 1999. Si bien la “T” obtuvo la Supercopa el año pasado, no hay equivalencias entre aquel logro, definido en final a partido único, y convertirse, como el “Pirata”, en el primer equipo de la historia del fútbol cordobés en ganar el campeonato oficial del fútbol argentino que la hoy AFA organiza regularmente, y sin interrupciones salvo en 2020 por la pandemia de COVID, desde 1893.
Además de Independiente Rivadavia, Talleres, Central Córdoba, Patronato y, desde el pasado domingo, Belgrano, por mencionar los nuevos campeones federales del último lustro, hay otros 41 clubes argentinos que, desde fines del siglo XIX, han ganado al menos una competencia oficial organizada a nivel “nacional” por la AFA, llamada así desde la fusión definitiva de la Liga Argentina Profesional disidente y la Asociación Amateur oficial, en 1935.
Las últimas incorporaciones a este pergamino lustroso de campeones oficiales, que hoy totaliza 46 equipos, habían sido las de Platense, al ganar por primera vez en su historia el torneo de liga en el Apertura 2025, y la “Lepra” mendocina, que en noviembre pasado se quedó con la Copa Argentina venciendo por penales a Argentinos Juniors, mientras en este 2026 lidera la Tabla Anual de la Liga Profesional de Fútbol y su grupo en la Copa Libertadores de América. Otro hito.
La geopolítica, condición necesaria y suficiente
Pese a que el país tiene 24 jurisdicciones administrativas, a lo largo de la historia los clubes argentinos campeones de competiciones oficiales nacionales e internacionales se reparten sólo entre ocho de ellas: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán, Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero y Mendoza. El dato no es para menospreciar y es cuantificable: cuatro de esas ocho provincias/jurisdicciones se anotaron a ese listado top de campeones recién entre 2022 y 2025. Un récord de leyenda para una AFA siempre pendiente de un fútbol centralizado históricamente en el eje fundacional porteño.
La geopolítica interna del país condicionó al fútbol criollo desde principios del siglo XX; la marca de su principal puerto comercial y comunicacional como eje de salida hacia el “mundo”, también. Hubo algunos mínimos atisbos de reconocimiento en los albores del fútbol como identidad colectiva, cuando la AFA, de aún denominación inglesa con “football” en lugar del castellanizado fútbol, amplió las “fronteras” de lo argentino reconociendo a la liga regional de Rosario, a la que incorporó oficialmente de manera regular para que se enfrentara contra el campeón porteño en la disputa anual del llamado Campeonato Argentino –la Copa Ibarguren– desde 1913. Porteños contra rosarinos jugando por el título “argentino”.
Los límites de la nacionalidad futbolística oficial, en la práctica, se abrieron desde siempre dentro de la pampa húmeda, contemplando a los clubes rosarinos y, sólo años después, a los santafesinos. Pero poco más. De hecho, de esos concursos organizados en el circuito productivo de los puertos La Plata/Buenos Aires/Rosario salieron los representantes argentinos que jugaron las primeras copas internacionales contra clubes uruguayos: la Copa de Competencia, la Copa de Honor “Cusenier” o la Copa Aldao. De allí que, a más de cien años de consolidarse esta estructura, aparezcan antiguas consagraciones de clubes como Tiro Federal o Atlético del Rosario, hoy un participante habitual del rugby nacional que, sin embargo, fue parte constitutiva del nacimiento del football criollo, siendo el primer club rosarino de la historia en disputar el Campeonato de Primera División de la AFA, en 1894.
Sea dicho y reafirmado: desde sus orígenes, la historia oficial del fútbol nuestro designó a sus “campeones nacionales” por la Copa Campeonato que exclusivamente jugaban unas pocas -pero trascendentes y fundamentales en la memoria colectiva por su popular arraigo social y cultural- instituciones ubicadas dentro de la Capital Federal, el Área Metropolitana del Gran Buenos Aires y la capital provincial: La Plata.
Recién entre 1939 y 1948 se dio una primera apertura “efectiva” sumando a las entidades más representativas de las ciudades de Rosario y Santa Fe como afiliadas directas de la AFA. Así empezaron a competir de forma regular en los concursos porteños: primero fueron Newell’s Old Boys y Rosario Central, luego Unión y después Colón.
Pero no sería sino hasta 1967 -pese a la discontinua disputa de competencias federales e inclusivas como la citada Copa de la República ganada por San Martín de Tucumán en 1944– y la creación del Campeonato Nacional, cuando, después de siete décadas de fundada la Asociación, se organizaría un torneo evidentemente “argentino y federal” con representación regular e institucional de la mayoría de las provincias. Aunque ya no por puntos con el formato de liga clásico de todos contra todos, sino por zonas y posteriores series de eliminación directa como en las competiciones de copa. Fue cuando los “grandes” del interior empezaron a tener visibilización a nivel nacional y aparecieron los primeros títulos oficiales en Primera División de los dos grandes de Rosario, en 1971 y 1974; o los subcampeonatos de Talleres de Córdoba (1977), el Unión santafesino (1979) y el Racing de Nueva Italia cordobés (1980).
El albiazul cordobés tendría otras grandes campañas en el siglo XX: fue 4º en 1974, semifinalista en los campeonatos Nacionales de 1976 y 1978 y 3º en el campeonato regular de Primera División de 1980, cuando se ganó en la cancha el derecho a jugar anualmente el Metropolitano de los porteños gracias a la Resolución 1.309 que ascendía, vía decreto, clubes del interior a la máxima categoría.
En esta última década del siglo XXI llegaría el esplendor moderno del fútbol cordobés. La historia parecía reservarle el privilegio a Talleres con los subcampeonatos en las Copas Argentina 2021 y 2022, en finales perdidas contra Boca y Patronato, y en los torneos de la Liga Profesional 2023 y 2024 donde también terminó segundo y el grito volvió a quedar atragantado. Quiso el destino, nomás, que sea Belgrano quien escriba definitivamente en la gloria de la historia al fútbol de aquella provincia al ganar el primer campeonato de un club cordobés en más de 130 años de asociación oficial.
Los 46 campeones de torneos superiores de AFA, Conmebol y FIFA
Al Atlético del Rosario (Rosario Athletic) lo abraza el honor de haber sido el primer campeón “de tierra adentro” de un torneo de fútbol organizado por las entidades oficiales antecesoras de la hoy AFA: el primero “no porteño” en lograrlo. Ganó tres ediciones de la Copa de Competencia “Chevallier Boutell” (1902-1903-1905). Considerada la primera competición internacional del continente, era organizada entre clubes del campeonato de Buenos Aires (Argentine Football Association), la Liga Rosarina y la Liga Uruguaya.
De Rosario, también se anotan como campeones Tiro Federal (con la conquista de la Copa Ibarguren 1920), Central Córdoba (Copa Beccar Varela 1933) y, claro, Rosario Central y Newell’s Old Boys, los campeones rosarinos modernos que también se anotan con varios títulos del profesionalismo en el principal torneo de Primera División, la hoy Liga Profesional de Fútbol.
Por fuera del eje del puerto de Rosario, recién en 2021 la provincia de Santa Fe pudo anotar a un campeón de otra ciudad: Colón, de Santa Fe de la Vera Cruz, al levantar la Copa de la Liga de esa temporada con Eduardo Domínguez en el banco en la final triunfal contra Racing. El Sabalero pudo revalidar para la capital santafesina el título que se le había negado en 1979 a su archirrival Unión, cuando el “Tatengue” perdió la final del Torneo Nacional de Primera División por diferencia de gol. Se dijo: Tucumán, con San Martín; Córdoba, con Talleres y Belgrano; Entre Ríos, con Patronato; Santiago del Estero, con Central Córdoba; y Mendoza, con Independiente Rivadavia, completan el círculo de privilegio de campeones oficiales nacionales del mal llamado “interior”.
Campeonatos, copas, torneos por puntos a una y dos ruedas y por sistema de eliminación directa, títulos jugados a un partido, campeonatos rioplatenses, trofeos definidos por diferencia de gol, por córners a favor o por penales, como se estila en la era moderna desde la década de 1970: 428 títulos oficiales organizados entre 1891 y 2026, repartidos entre 46 instituciones de siete provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
De todo, como en botica.
* Unos garabatos sueltos, pensados y publicados en 90 Líneas.
