Vivir jugado, un poco en el límite, el café, los amigos, jugar truco, una mesa de casino, tomar copas, gente que vive así, muy expuesta, sin retaguardia, sin paso atrás, expuesta a la soledad, a la enfermedad, a la muerte, la bohemia...
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martes, 25 de mayo de 2021
miércoles, 20 de enero de 2016
Amoa
"Héctor
Bossio, tío de Ana María, era lo que se dice un hombre de la noche. En
el ambiente lo habían apodado el Flaco Vela, por su nariz
irremediablemente goteante, que vivía aspirando no sin cierto ruido. En
abril de 1976, era propietario de Amoa, un cabaret de copas ubicado en
la esquina de 7 y 70 (hoy, allí, hay una obra en construcción) donde
solían recalar todo tipo de personas a tomar un trago de madrugada.
Entre policías, chorros, coperas y noctámbulos, también se dejaban ver
por ahí los integrantes de la patota de la CNU que comandaba el Indio
Castillo".
Derivas:
2016,
influencias,
sueltos
domingo, 15 de noviembre de 2015
Tres deseos
- ¿Dónde vivís?, le preguntó él.
- Bueno, en varias partes. Comparto un departamento con una amiga. Y otra me presta su casa cuando no está, porque viaja bastante. Y a veces voy a la casa de mis viejos.
A Carla le gustaba decir las verdades a medias.
- Todo bien, dijo Ricardo. Podés parar si querés. ¿Te puedo hacer otra pregunta?
Estaban sentados más o menos cerca. Carla pensó que iba a venir el previsible avance sexual y respiró hondo, aunque con disimulo.
- Sí, claro.
- ¿Vos me levantaste?
- Bueno, en varias partes. Comparto un departamento con una amiga. Y otra me presta su casa cuando no está, porque viaja bastante. Y a veces voy a la casa de mis viejos.
A Carla le gustaba decir las verdades a medias.
- Todo bien, dijo Ricardo. Podés parar si querés. ¿Te puedo hacer otra pregunta?
Estaban sentados más o menos cerca. Carla pensó que iba a venir el previsible avance sexual y respiró hondo, aunque con disimulo.
- Sí, claro.
- ¿Vos me levantaste?
Derivas:
2015,
influencias,
sueltos
miércoles, 7 de marzo de 2012
Giannuzzi: 8 años

Mi hija se viste y sale
El perfume nocturno instala su cuerpo
en una segunda perfección de lo natural.
Por la gracia de su vida
la noche comienza y el cuarto iluminado
es una palpitación de joven felino.
Ahora se pone el vestido
con una fe que no puedo imaginar
y un susurro de seda la recorre hasta los pies.
Entonces gira
sobre el eje del espejo, sometida
a la contemplación de un presente absoluto.
El instante se desplaza hacia otro,
un dulce desorden se inmoviliza en torno
hasta que un chasquido de pulseras al cerrarse
anuncia que todas mis opciones están resueltas.
Ella sale del cuarto, ingresa
a una víspera de música incesante
y todo lo que yo no soy la acompaña.
Poética
La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertar esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.
Noticias
Cuando la comedia humana se pone movida
los periódicos abundan en golpes de estado, huelgas generales
crímenes, bodas, insurrecciones y muertes terribles.
Del basurero de la historia no colman la medida.
Sin embargo
¿quién consagró esos hechos?
Esta mañana el viento
golpeó en algunas ventanas.
Un perro y un hombre cruzaron la calle.
María reclinó la cabeza a las tres de la tarde.
Nadie contó estas verdades.
No hay sucesos pequeños.
En el taller de mi esquina, cuando amanecía
un obrero puso en marcha un motor.
Nadie habló de ese gesto oscuro.
Pero a partir de entonces
infinitas cosas se pusieron a funcionar a causa suya.
Así, de simple y rico,
y tan fecundo hacia distintas direcciones
el menor movimiento de tu mano
Fulgor en el subte
Los jóvenes amantes se lamían
las caras y las manos, desnudando
en la pública luz
la energía de la creación, la mutua
penetración de la materia viva.
Entonces los señores y tristes pasajeros
se irguieron esperando que el incendio
estallara hacia todas direcciones y destinos:
dejando que esa fuerza
se filtrara en ellos y cavara
en ropas, carnes, metales y maderas,
hasta un liberado resplandor.
Los destinos
Cuando esa noche el teléfono
sonó en la casa de pensión
el mundo extendió en el aire
un abanico de presagios diversos.
Pero el llamado no era para mí.
Otro hombre salió de su habitación
y sonoliento se encaminó al encuentro
de una oportunidad que a mí se negaba.
El hombre regresó con los ojos brillantes
y yo me senté y bostecé en la cama
esperando mi turno en la confusión
de una lotería abyecta
Por alguna razón
Compré café, cigarrillos, fósforos.
Fumé, bebí
y fiel a mi retórica particular
puse los pies sobre la mesa.
Cincuenta años y una certeza de condenado.
Como casi todo el mundo fracasé sin hacer ruido;
bostezando al caer la noche murmuré mis decepciones,
escupí sobre mi sombra antes de ir a la cama.
Esta fue toda la respuesta que pude ofrecer a un mundo
que reclamaba de mí un estilo que posiblemente no me
correspondía.
O puede ser que se trate de otra cosa. Quizás
hubo un proyecto distinto para mí
en alguna probable lotería
y mi número no salió.
Quizá nadie resuelva un destino estrictamente privado.
Quizás la marea histórica lo resuelva por uno y por todos.
Me queda esto.
Una porción de vida que me cansó de antemano,
un poema paralizado en mitad de camino
hacia una conclusión desconocida;
un resto de café en la taza
que por alguna razón
nunca me atreví a apurar hasta el fondo.
en una segunda perfección de lo natural.
Por la gracia de su vida
la noche comienza y el cuarto iluminado
es una palpitación de joven felino.
Ahora se pone el vestido
con una fe que no puedo imaginar
y un susurro de seda la recorre hasta los pies.
Entonces gira
sobre el eje del espejo, sometida
a la contemplación de un presente absoluto.
El instante se desplaza hacia otro,
un dulce desorden se inmoviliza en torno
hasta que un chasquido de pulseras al cerrarse
anuncia que todas mis opciones están resueltas.
Ella sale del cuarto, ingresa
a una víspera de música incesante
y todo lo que yo no soy la acompaña.
Poética
La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertar esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.
Noticias
Cuando la comedia humana se pone movida
los periódicos abundan en golpes de estado, huelgas generales
crímenes, bodas, insurrecciones y muertes terribles.
Del basurero de la historia no colman la medida.
Sin embargo
¿quién consagró esos hechos?
Esta mañana el viento
golpeó en algunas ventanas.
Un perro y un hombre cruzaron la calle.
María reclinó la cabeza a las tres de la tarde.
Nadie contó estas verdades.
No hay sucesos pequeños.
En el taller de mi esquina, cuando amanecía
un obrero puso en marcha un motor.
Nadie habló de ese gesto oscuro.
Pero a partir de entonces
infinitas cosas se pusieron a funcionar a causa suya.
Así, de simple y rico,
y tan fecundo hacia distintas direcciones
el menor movimiento de tu mano
Fulgor en el subte
Los jóvenes amantes se lamían
las caras y las manos, desnudando
en la pública luz
la energía de la creación, la mutua
penetración de la materia viva.
Entonces los señores y tristes pasajeros
se irguieron esperando que el incendio
estallara hacia todas direcciones y destinos:
dejando que esa fuerza
se filtrara en ellos y cavara
en ropas, carnes, metales y maderas,
hasta un liberado resplandor.
Los destinos
Cuando esa noche el teléfono
sonó en la casa de pensión
el mundo extendió en el aire
un abanico de presagios diversos.
Pero el llamado no era para mí.
Otro hombre salió de su habitación
y sonoliento se encaminó al encuentro
de una oportunidad que a mí se negaba.
El hombre regresó con los ojos brillantes
y yo me senté y bostecé en la cama
esperando mi turno en la confusión
de una lotería abyecta
Por alguna razón
Compré café, cigarrillos, fósforos.
Fumé, bebí
y fiel a mi retórica particular
puse los pies sobre la mesa.
Cincuenta años y una certeza de condenado.
Como casi todo el mundo fracasé sin hacer ruido;
bostezando al caer la noche murmuré mis decepciones,
escupí sobre mi sombra antes de ir a la cama.
Esta fue toda la respuesta que pude ofrecer a un mundo
que reclamaba de mí un estilo que posiblemente no me
correspondía.
O puede ser que se trate de otra cosa. Quizás
hubo un proyecto distinto para mí
en alguna probable lotería
y mi número no salió.
Quizá nadie resuelva un destino estrictamente privado.
Quizás la marea histórica lo resuelva por uno y por todos.
Me queda esto.
Una porción de vida que me cansó de antemano,
un poema paralizado en mitad de camino
hacia una conclusión desconocida;
un resto de café en la taza
que por alguna razón
nunca me atreví a apurar hasta el fondo.
* Excepto "Mi hija se viste y sale" (Principios de incertidumbre, 1980) y "Fulgor en el subte" (Apuestas en lo oscuro, 2000), el poemario que completa fue publicado originalmente en Señales de una causa personal, de 1977.
Derivas:
2012,
influencias,
sueltos
martes, 15 de marzo de 2011
¡David, andate ya!
Cito a Emebé sin permiso
Para los que vieron Malajunta de Alivertimeaburrís, recordarán el tramo de entrevista en que David Viñas hablaba del exilio (o el no-exilio en este caso). No recuerdo textual, pero decía que no se podía ir. "Yo no soy argentino, soy porteño. Y si me apurás, te digo que ni siquiera soy porteño, soy de la esquina de San Juan y Boedo". Y recordaba "las recomendaciones de mis amigos, que me decían '¡andate ya! ¡David, andate ya!'"
Y se fue...
PD: Debe haber sido, ésta, la última entrevista que le publicaron; en la Ñ de Clarín, bajo la sugestiva recomendación del Grupo: "Un intelectual no puede ser oficialista". Y, acá, la mordaz -pero no por corrosiva, ingeniosa, cruda como el que homenajea- despedida de Asís.
Para los que vieron Malajunta de Alivertimeaburrís, recordarán el tramo de entrevista en que David Viñas hablaba del exilio (o el no-exilio en este caso). No recuerdo textual, pero decía que no se podía ir. "Yo no soy argentino, soy porteño. Y si me apurás, te digo que ni siquiera soy porteño, soy de la esquina de San Juan y Boedo". Y recordaba "las recomendaciones de mis amigos, que me decían '¡andate ya! ¡David, andate ya!'"
Y se fue...
PD: Debe haber sido, ésta, la última entrevista que le publicaron; en la Ñ de Clarín, bajo la sugestiva recomendación del Grupo: "Un intelectual no puede ser oficialista". Y, acá, la mordaz -pero no por corrosiva, ingeniosa, cruda como el que homenajea- despedida de Asís.
Derivas:
2011,
bocetos,
influencias
jueves, 30 de diciembre de 2010
Sumo x Pettinato
... ¿Vos leíste Castaneda? - fue una frase de Sokol que desencadenó una aventura increíble en busca del cactus de La Rioja.
- Yo sé preparar esas cosas - dijo Germán.
- ¿Estás seguro? Si los sabés preparar, nosotros vamos.
- Sí, hay que hervirlo durante horas...
Decidimos suspender los ensayos durante dos días.
A la mañana siguiente, Sokol y yo nos preparamos. Iríamos a dedo.
Y así fue (...)
Tras varios coches que pasaron de largo, una camioneta se detuvo y dijo que nos podía ir "alcanzando" hacia "la zona" (...)
En el trayecto nos enteramos de que funcionaba por ahí un centro de la Fuerza Aérea o de Investigaciones. Nos dimos cuenta de que no saldríamos de ese automóvil así como así. Llegamos a una comisaría. El bolsito que llevábamos quedó adelante y nosotros pasamos. Nadie lo revisó.
- ¿Qué vinieron a hacer a nuestra ciudad?
- Vivimos en Nono y vinimos aquí a conocer - respondí.
Pero mi mameluco naranja no era lo suficientemente turístico para la gente del lugar.
Ahí me apresuré a contestar:
- Bueno, en realidad, vinimos a... soy periodista.
La frase no intimidó a nadie.
- Soy periodista, él es amigo mío, y hemos venido a estudiar... a estudiar... la flora y la fauna de La Rioja.
- ¡Ah! ¿Sí? - dice uno de los ya cuatro oficiales que nos observan como si hubiésemos venido de regalo dentro de un asteroide.
- Y dígame... ¿no lleva cuaderno de anotaciones ni nada?
- No. Lo llevo todo aquí - dije, señalando mi frente.
- Muy bien. Arremánguense las camisas.
- ¿Qué buscan? - respondí mientras ellos nos miraban las venas.
- Son drogadictos.
- Para nada. ¿Qué dice?
- ¿Son Montoneros? - dijo otro.
Dos de los policías lo miran a Sokol fijamente, intentando ya con desesperación encontrar una respuesta al misterio.
- Y usted, ¿por qué no tiene documentos?
- Porque me los olvidé.
- Hummmm... ¿Y qué le pasó en la nariz?
- Me llevé un pino por delante.
Suficiente.
...
"¿Saben lo que me dijo Luca hoy? Dijo: 'La mejor manera de morir, Roberto, es con heroína... Porque pasás al otro lado sin sentir nada de nada... es como un sueño'."
Toda la vida imaginando lo que el destino nos deparó... Nada crece allí... (...) Pero Luca dijo eso. Me lo dijo a mí. Lo dijo de su propia boca muchos años antes de morir. El destino, amigos, escucha muchas solicitudes... Y después decide.
Estamos tocando en la cancha de Los Andes. Un nombre del que Luca se burla, como cuando decía "¡Chivilcoy!". Estamos en Los Andes o en un campo de fútbol viejo, de mierda, de esos en que uno ni siquiera puede reconstruir la cara de sus dirigentes. ¿Saben lo que hay en el último lugar del mundo habitable? La cancha de Los Andes.
Una semana atrás le dije a Prodan, saliendo de la CBS:
- Luca, acabamos de firmar un contrato por cuatro discos más... ¿sabés lo que es eso? ¡No te podés morir ahora!
...
La luz ilumina los casetes. También la alfombra. Para Mollo o Germán o Diego... ilumina el cuerpo de Prodan, ahí caído, como una exhortación en vano, mitad de su cuerpo sobre el colchón, la otra mitad en el aire.
¿Qué decir? Mollo lloró. Germán dijo: "Al fin, ¿lo conseguiste?".
Timmy agregó: "Fuck you" (...)
Detrás de la espalda de Mollo, alguien luchaba por la campera de Prodan. Sí, la famosa campera inglesa sucia, comprada usada. ¡Esa! La campera que te gustaría tener a vos... y a mí. Alguien entró y Mollo dijo: "Ese bajo no es tuyo. Es nuestro". Y esa persona que pedía por el bajo violín de Prodan (sí, igual al de Paul) se fue por la escalera. Y todos sacaron algún recuerdo antes de que llegásemos, como beatíficas botellas, como arrancar el influjo de lo convivido (...)
Un periodista de Crónica está en la casa. Nadie entiende cómo llegó tan rápido. Nadie sabe qué decir. ¿Por qué murió? ¿De qué murió? Era la pregunta más adecuada para un rockero, ¿no?
¿Saben lo que dijeron todos los Sumo? Que la sonrisa de Prodan parecía hundirse en el rumor de la tormenta, que su sonrisa era de paz. De, como dijo él...
"Irte al otro lado... sin sentir nada... sin dolor... como un sueño."
Lo dije. Se lo dije antes... El destino escucha todas las solicitudes, y sus decisiones se cumplen.
...
De aquellas discos siempre recordaré a los dueños. Eso sí que era un trailer de película de Tarantino... pero real. Te mandaban a buscar porque "el dueño quiere conocerlos" y no se podía decir "no, gracias". Ibamos Germán y yo. Eramos los que sociabilizábamos con los que nos iban a pagar: más te vale caerles bien. Esas habitaciones (la "oficina del boliche") eran increíbles: sillones seudolujosos, luces bajas, dos pendejas ahí tiradas, amigos gordos del dueño y un gran escritorio en donde este tipo a veces de camisa abierta y cadenas de oro, te preguntaba, en una voz entre cálida y acelerada:
- ¿Qué quieren tomar?
- Lo que sea
- ¿Lo que sea? ¿Champán o qué?
- Lo que sea... No sé... Bueno champán.
No había charla. Esto era increíble. El tipo hablaba por teléfono, daba órdenes, entraban y salían otros tipos vestidos de negro, y no mucho más. Una demostración de poder que hoy, después de ver tantas películas, más o menos puedo entender, aunque en aquel momento no sabíamos qué era lo que se nos venía en el horizonte. ¿Un saludo? ¿Una chica como obsequio? ¿Una bala en la frente?- Yo sé preparar esas cosas - dijo Germán.
- ¿Estás seguro? Si los sabés preparar, nosotros vamos.
- Sí, hay que hervirlo durante horas...
Decidimos suspender los ensayos durante dos días.
A la mañana siguiente, Sokol y yo nos preparamos. Iríamos a dedo.
Y así fue (...)
Tras varios coches que pasaron de largo, una camioneta se detuvo y dijo que nos podía ir "alcanzando" hacia "la zona" (...)
En el trayecto nos enteramos de que funcionaba por ahí un centro de la Fuerza Aérea o de Investigaciones. Nos dimos cuenta de que no saldríamos de ese automóvil así como así. Llegamos a una comisaría. El bolsito que llevábamos quedó adelante y nosotros pasamos. Nadie lo revisó.
- ¿Qué vinieron a hacer a nuestra ciudad?
- Vivimos en Nono y vinimos aquí a conocer - respondí.
Pero mi mameluco naranja no era lo suficientemente turístico para la gente del lugar.
Ahí me apresuré a contestar:
- Bueno, en realidad, vinimos a... soy periodista.
La frase no intimidó a nadie.
- Soy periodista, él es amigo mío, y hemos venido a estudiar... a estudiar... la flora y la fauna de La Rioja.
- ¡Ah! ¿Sí? - dice uno de los ya cuatro oficiales que nos observan como si hubiésemos venido de regalo dentro de un asteroide.
- Y dígame... ¿no lleva cuaderno de anotaciones ni nada?
- No. Lo llevo todo aquí - dije, señalando mi frente.
- Muy bien. Arremánguense las camisas.
- ¿Qué buscan? - respondí mientras ellos nos miraban las venas.
- Son drogadictos.
- Para nada. ¿Qué dice?
- ¿Son Montoneros? - dijo otro.
Dos de los policías lo miran a Sokol fijamente, intentando ya con desesperación encontrar una respuesta al misterio.
- Y usted, ¿por qué no tiene documentos?
- Porque me los olvidé.
- Hummmm... ¿Y qué le pasó en la nariz?
- Me llevé un pino por delante.
Suficiente.
...
"¿Saben lo que me dijo Luca hoy? Dijo: 'La mejor manera de morir, Roberto, es con heroína... Porque pasás al otro lado sin sentir nada de nada... es como un sueño'."
Toda la vida imaginando lo que el destino nos deparó... Nada crece allí... (...) Pero Luca dijo eso. Me lo dijo a mí. Lo dijo de su propia boca muchos años antes de morir. El destino, amigos, escucha muchas solicitudes... Y después decide.
Estamos tocando en la cancha de Los Andes. Un nombre del que Luca se burla, como cuando decía "¡Chivilcoy!". Estamos en Los Andes o en un campo de fútbol viejo, de mierda, de esos en que uno ni siquiera puede reconstruir la cara de sus dirigentes. ¿Saben lo que hay en el último lugar del mundo habitable? La cancha de Los Andes.
Una semana atrás le dije a Prodan, saliendo de la CBS:
- Luca, acabamos de firmar un contrato por cuatro discos más... ¿sabés lo que es eso? ¡No te podés morir ahora!
...
La luz ilumina los casetes. También la alfombra. Para Mollo o Germán o Diego... ilumina el cuerpo de Prodan, ahí caído, como una exhortación en vano, mitad de su cuerpo sobre el colchón, la otra mitad en el aire.
¿Qué decir? Mollo lloró. Germán dijo: "Al fin, ¿lo conseguiste?".
Timmy agregó: "Fuck you" (...)
Detrás de la espalda de Mollo, alguien luchaba por la campera de Prodan. Sí, la famosa campera inglesa sucia, comprada usada. ¡Esa! La campera que te gustaría tener a vos... y a mí. Alguien entró y Mollo dijo: "Ese bajo no es tuyo. Es nuestro". Y esa persona que pedía por el bajo violín de Prodan (sí, igual al de Paul) se fue por la escalera. Y todos sacaron algún recuerdo antes de que llegásemos, como beatíficas botellas, como arrancar el influjo de lo convivido (...)
Un periodista de Crónica está en la casa. Nadie entiende cómo llegó tan rápido. Nadie sabe qué decir. ¿Por qué murió? ¿De qué murió? Era la pregunta más adecuada para un rockero, ¿no?
¿Saben lo que dijeron todos los Sumo? Que la sonrisa de Prodan parecía hundirse en el rumor de la tormenta, que su sonrisa era de paz. De, como dijo él...
"Irte al otro lado... sin sentir nada... sin dolor... como un sueño."
Lo dije. Se lo dije antes... El destino escucha todas las solicitudes, y sus decisiones se cumplen.
...
De aquellas discos siempre recordaré a los dueños. Eso sí que era un trailer de película de Tarantino... pero real. Te mandaban a buscar porque "el dueño quiere conocerlos" y no se podía decir "no, gracias". Ibamos Germán y yo. Eramos los que sociabilizábamos con los que nos iban a pagar: más te vale caerles bien. Esas habitaciones (la "oficina del boliche") eran increíbles: sillones seudolujosos, luces bajas, dos pendejas ahí tiradas, amigos gordos del dueño y un gran escritorio en donde este tipo a veces de camisa abierta y cadenas de oro, te preguntaba, en una voz entre cálida y acelerada:
- ¿Qué quieren tomar?
- Lo que sea
- ¿Lo que sea? ¿Champán o qué?
- Lo que sea... No sé... Bueno champán.
En muchos casos s nos quedaban mirando. Eso era lo peor. Silencio. La música de la pista a lo lejos. Vos y todos esos tipos ahí, callados, esperando quién sabe qué comentario.
"Qué linda discoteca tenés."
"Qué calor que hace"
"Está bueno el lugar"
"¿Es tu única discoteca?
"Qué linda oficina"
No sabias qué decir. Sólo te limitabas a mirar alrededor y estudiar cuál podría ser la salida más sencilla y directa. O mejor aún, ¿cuál era la frase que te devolvería al cuarto con el resto de tu banda? (...)
Sumo atraía a este tipo de seres, era un imán para este tipo de trato, como si fuésemos parte de una mafia pesada a la que le habíamos agregado un poco de música. Nunca me imaginé a los Soda Soda Sterero o a los Virus o muchísimo menos a Pipo Cipolatti en una situación así. Pero era nuestro karma. Los pesados del mundo, los densos sin futuro, los "a punto de morir" nos querían conocer, querían tenernos a sus pies por veinte minutos, querían demostrar que el show empieza cuando ellos quieren y no cuando la gente ya estalla en puteadas por la demora. Y les digo algo: los conocimos a todos. Y todos eran así: miembros patéticos de una familia de violentos solitarios, maltratadores y drogotas que ahora mismo prefiero olvidar.
* Sumo por Petinatto (2009) es la continuidad o parte final de La jungla del poder, la biografía del grupo que el músico y periodista escribió en 1993.
Derivas:
2010,
bocetos,
influencias
viernes, 26 de marzo de 2010
La vida según Symns

"... Las ciudades son las hijas del miedo, del miedo a la selva. Ya en el trazado de la ciudad descubrís que su rectitud (calles, manzanas, esquinas, veredas) está construida para que un pueblo ciego camine por ella.
El bar es el último pantano de la selva, el último lugar donde existe riesgo; porque, ¿qué no es el bar?: el lugar donde cuchicuchi va construyendo esa pequeña vida de ciudad, de conformarse con escribir un libro o tener hijos.
El bar es la última oferta de la eternidad, lo que queda de la libertad, del peligro a perder tu novia, que te enojes con tu amigo.
El bar es el bosque, no tanto la selva, que le queda a la ciudad..."
El bar es el último pantano de la selva, el último lugar donde existe riesgo; porque, ¿qué no es el bar?: el lugar donde cuchicuchi va construyendo esa pequeña vida de ciudad, de conformarse con escribir un libro o tener hijos.
El bar es la última oferta de la eternidad, lo que queda de la libertad, del peligro a perder tu novia, que te enojes con tu amigo.
El bar es el bosque, no tanto la selva, que le queda a la ciudad..."
Derivas:
2010,
bocetos,
influencias
lunes, 23 de febrero de 2009
Setenta veces Engels
Engels prologó a Marx cuando se reeditaron los borradores que éste escribió para sus conferencias más conocidas: la de 1847, que direccionó a "Contribución a la crítica de la economía política", y aquella otra que profundizó escribiendo después los tomos definitivos de "El Capital".
Lo resumí y leí varias veces. Varias. Todo suena muy igual. Es 1891, cuando Engels prefiguró lo que vendría.
Lo resumí y leí varias veces. Varias. Todo suena muy igual. Es 1891, cuando Engels prefiguró lo que vendría.
"... Con el estado actual de la producción, la fuerza humana del trabajo no sólo produce en un día más valor del que ella misma encierra y cuesta, sino que, con cada nuevo descubrimiento científico, con cada nuevo invento técnico, crece este remanente de su producción diaria sobre su coste diario, reduciéndose, por tanto, aquella parte de la jornada de trabajo en que el obrero produce el equivalente de su jornal, y alargándose, por otro lado, la parte de la jornada de trabajo en que tiene que regalar su trabajo al capitalista, sin que éste le pague nada. Tal es el régimen económico sobre el que descansa toda la sociedad actual: la clase obrera es la que produce todos los valores, pues el valor no es más que un término para expresar el trabajo, el término con que en nuestra actual sociedad capitalista se designa la cantidad de trabajo socialmente necesario encerrado en una determinada mercancía. Pero estos valores producidos por los obreros, no les pertenecen a ellos. Pertenecen a los propietarios de las materias primas, de las máquinas y herramientas y de los recursos anticipados que permiten a estos propietarios comprar la fuerza de trabajo de la clase obrera. Por tanto, de toda la masa de productos creados por ella, la clase obrera sólo recobra para sí una parte. Y, como acabamos de ver, la otra parte, la que retiene para sí la clase capitalista, viéndose a lo sumo obligada a compartirla con la clase de los terratenientes, se acrecienta con cada nuevo invento y cada nuevo descubrimiento, mientras que la parte correspondiente a la clase obrera (calculándola por persona), sólo aumenta muy lentamente y en proporciones insignificantes, cuando no se estanca o incluso disminuye, como acontece en algunas circunstancias. Pero estos descubrimientos e invenciones, este rendimiento del trabajo humano que va creciendo día tras día en proporciones antes insospechadas, acaban por crear un conflicto, en el que forzosamente tiene que desaparecer la actual sociedad capitalista. De un lado, riquezas inmensas y una plétora de productos que rebasan la capacidad de consumo del comprador. Del otro, la gran masa de la sociedad proletarizada, convertida en una masa de obreros asalariados, e incapacitada, por ello, a adquirir aquella plétora de productos. La división de la sociedad en una reducida clase fabulosamente rica y una enorme clase de asalariados que no poseen nada, hace que esta sociedad se asfixie en su propia abundancia, mientras la gran mayoría de sus individuos están apenas garantizados, o no lo están en absoluto, contra la más extrema penuria. Con cada día que pasa este estado de cosas va haciéndose más absurdo y más innecesario..."
Algo del prólogo a Trabajo asalariado y capital, publicado en Berlín sobre el final del siglo XIX.
Derivas:
2009,
bocetos,
influencias
miércoles, 4 de junio de 2008
Amor de loser
Nihilista y apocalíptica, la voz neo-realista de Bukowski conjuga una mirada cruda de modo explícito, pero no por ello carente de incertidumbre.
Si pudiera elegir un lugar para leerlo, ese lugar es la ruta: sentado sobre una piedra, con los brazos en las rodillas, un par de mochilas sobre la banquina y lo que amo como consuelo. Acaso sea el único lugar donde lo más que se pueda perder es la sombra de algún árbol; perdiendo el tiempo, ganando vida, para lo que venimos al mundo.

462-0614
tengo muchas llamadas ahora,
son todas como
"¿sos charles bukowski
el escritor?".
"sí", les digo
y me dicen que entienden
lo que escribo,
y algunos son escritores
o quieren serlo
y tienen trabajos tontos y horribles
y no pueden enfrentar la habitación
el departamento
las paredes
esa noche
buscan alguien con quien
hablar,
y no creen que
yo no puedo ayudarlos
que no conozco las palabras.
no pueden creer que a menudo ahora
me doblo en mi habitación
agarrándome la panza y digo
"jesús, jesús, jesús, ¡no me nuevo!"
no pueden creer
que la gente sin amor
las calles
la soledad
las parades
son mías también
y cuando cuelgo
piensan que me guardé
mi secreto
yo no escribo desde
el conocimiento
cuando suena el teléfono
a mí también me gustaría escuchar las palabras
que puedan aliviar
un poco ésto
por esa razón mi número
figura en la guía
La cara de un político en un afiche callejero
ahí está él:
sin demasiadas resacas
sin demasiadas peleas con las mujeres
sin demasiadas ruedas pinchadas
nunca un pensamiento de suicidio
no más de tres dolores de muela
nunca le faltó comida
nunca en la cárcel
nunca enamorado
7 pares de zapatos
un hijo en la universidad
un auto nuevo
pólizas de seguros
un jardín muy verde
el tacho de basura con la tapa ajustada
será el elegido
Nota sobre la construcción de las masas
alguna gente es joven y nada
más y
alguna gente es vieja y nada
más
y alguna está en el medio y
sólo en el medio.
y si las moscas usaran
ropa
y todos los edificios ardieran en
fuego dorado,
si el cielo se sacudiera como
en la danza del vientre
y todas las bombas atómicas empezaran a
gritar,
alguna gente sería joven y nada
más y
alguna gente vieja y nada
más y el resto sería lo mismo
el resto sería lo mismo.
los pocos diferentes
son eliminados bastante rápido
por la policía, por sus madres, sus
hermanos,
y otros
por sí mismos.
lo que queda es lo que
ves.
es duro.
Causa y efecto
los mejores a menudo mueren por
su propia mano
sólo para huir,
y aquellos que quedan atrás
nunca pueden entender
por qué alguien
querría
huir
de
ellos.
tengo muchas llamadas ahora,
son todas como
"¿sos charles bukowski
el escritor?".
"sí", les digo
y me dicen que entienden
lo que escribo,
y algunos son escritores
o quieren serlo
y tienen trabajos tontos y horribles
y no pueden enfrentar la habitación
el departamento
las paredes
esa noche
buscan alguien con quien
hablar,
y no creen que
yo no puedo ayudarlos
que no conozco las palabras.
no pueden creer que a menudo ahora
me doblo en mi habitación
agarrándome la panza y digo
"jesús, jesús, jesús, ¡no me nuevo!"
no pueden creer
que la gente sin amor
las calles
la soledad
las parades
son mías también
y cuando cuelgo
piensan que me guardé
mi secreto
yo no escribo desde
el conocimiento
cuando suena el teléfono
a mí también me gustaría escuchar las palabras
que puedan aliviar
un poco ésto
por esa razón mi número
figura en la guía
La cara de un político en un afiche callejero
ahí está él:
sin demasiadas resacas
sin demasiadas peleas con las mujeres
sin demasiadas ruedas pinchadas
nunca un pensamiento de suicidio
no más de tres dolores de muela
nunca le faltó comida
nunca en la cárcel
nunca enamorado
7 pares de zapatos
un hijo en la universidad
un auto nuevo
pólizas de seguros
un jardín muy verde
el tacho de basura con la tapa ajustada
será el elegido
Nota sobre la construcción de las masas
alguna gente es joven y nada
más y
alguna gente es vieja y nada
más
y alguna está en el medio y
sólo en el medio.
y si las moscas usaran
ropa
y todos los edificios ardieran en
fuego dorado,
si el cielo se sacudiera como
en la danza del vientre
y todas las bombas atómicas empezaran a
gritar,
alguna gente sería joven y nada
más y
alguna gente vieja y nada
más y el resto sería lo mismo
el resto sería lo mismo.
los pocos diferentes
son eliminados bastante rápido
por la policía, por sus madres, sus
hermanos,
y otros
por sí mismos.
lo que queda es lo que
ves.
es duro.
Causa y efecto
los mejores a menudo mueren por
su propia mano
sólo para huir,
y aquellos que quedan atrás
nunca pueden entender
por qué alguien
querría
huir
de
ellos.
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jueves, 8 de mayo de 2008
Oníricos simultáneos
Qué te hace saber
que voy a caer
qué extraño poder
te permite hacer
muñequitos de carne con mi piel
¡Estoy perdido en esta vida sin ti!
"Tú sabes algo", Mostruo!
que voy a caer
qué extraño poder
te permite hacer
muñequitos de carne con mi piel
¡Estoy perdido en esta vida sin ti!
"Tú sabes algo", Mostruo!
Abro mis ojos
veo tu cara
mirándome
besando dulce
abrazaste
buscando un escape
Tus rulos
que tapan tu frente
revoltosos
despeinados
de caras improvisadas
recién despiertas
saludan en beso
efusivo
buscando un contacto
De mañana soy
nena
Te besé
fuerte
abracé
pieles rojas, mates
de complicidad y tranquilidad
Amaste
tapaste mi boca
yo sobre la cama
sentado al lado, vos
de mirada explosiva
Corazones que se escapan
que se instalan uno al otro
no piden permiso
Y fue el momento
del pacto
sin palabras
del silencio como testigo
y nunca mas nos dejamos
unidos siempre
Imaginado por vos en el tiempo
veo tu cara
mirándome
besando dulce
abrazaste
buscando un escape
Tus rulos
que tapan tu frente
revoltosos
despeinados
de caras improvisadas
recién despiertas
saludan en beso
efusivo
buscando un contacto
De mañana soy
nena
Te besé
fuerte
abracé
pieles rojas, mates
de complicidad y tranquilidad
Amaste
tapaste mi boca
yo sobre la cama
sentado al lado, vos
de mirada explosiva
Corazones que se escapan
que se instalan uno al otro
no piden permiso
Y fue el momento
del pacto
sin palabras
del silencio como testigo
y nunca mas nos dejamos
unidos siempre
Imaginado por vos en el tiempo
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martes, 5 de febrero de 2008
Una que sabemos todos
Cuestiones que no conocía o me había olvidado de "Snoopy"...
- Quel nombre original de la historia no era ese sino "Peanuts".
- Quel creador se llamaba Charles Schulz.
- Que Reagan era fan del dibujo y se reflejaba en Charlie Brown.
- Quel canario se llamaba "Woodstock" en homenaje a la generación lisérgica de los '60.
- Que fue la tira de dibujos escrita por un sólo tipo más larga de la historia.
- Que la leyeron más de 350 millones de personas en 25 idiomas diferentes.
- Que Charlie Brown no era ficción y el verdadero (Charles Francis Brown), amigo de la infancia del autor, sufrió de psicosis, alcoholismo y homosexualidad reprimida.
- Quel autor reflejaba en los personajes todas sus obsesiones personales, como la pendeja pelirroja de la que se enamoró en 1950 y que los lectores recién alcanzaron a ver en una lejana sombra de un cuadrito de la tira... de 1998.
PD: La nota la escribió Fresán en el cultural de Página. Le iba a marcar esa costumbre de abundar el inglés en un diario argentino, pero después salió con la biografía del dueño de Snoopy.
¡Prendete al anglosajón! Muchos quieren un Fresán en sus vidas.
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viernes, 1 de febrero de 2008
La salvación
Suena excesivo hablar de minimalismo en Bioy Casares. Y tampoco creo tener la vocación literaria para encasillarlo en algún lado.
Lo último que leí de él fue "La aventura de un fotógrafo en La Plata", que por momentos me hizo acordar a algunos pasajes de Soriano. Y al Gordo lo criticaban por supuesta abundancia de simpleza. "Vulgar" le decían: también hay insanos en la Academia y los estrados culturales.
Laconismos al margen, dicen que lo bueno si breve, dos veces bueno.
Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente.
Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" - sin duda estaba pensando el tirano - "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" - dijo indicando al pájaro - "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".
Lo último que leí de él fue "La aventura de un fotógrafo en La Plata", que por momentos me hizo acordar a algunos pasajes de Soriano. Y al Gordo lo criticaban por supuesta abundancia de simpleza. "Vulgar" le decían: también hay insanos en la Academia y los estrados culturales.
Laconismos al margen, dicen que lo bueno si breve, dos veces bueno.
Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente.
Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" - sin duda estaba pensando el tirano - "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" - dijo indicando al pájaro - "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".
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domingo, 1 de julio de 2007
Odio los quiebres
Eclipse
En el arcón de los recuerdos
busqué tu nombre
hallé unas letras borroneadas
descoloridas y tristes
¡Cómo pudo el tiempo
cometer esa insensatez!
Si éramos un solo abrazo
en otro abrazo,
una sola sombra larga
en aquellos atardeceres
que juntos caminábamos
queriendo descubrir
el misterio de los astros
que por siglos de los siglos
están ahí, siguiendo siempre
las mismas órbitas.
Creíamos ser lo mismo,
pero una noche nos eclipsamos,
y somos sólo una marca en
un papel.
Anónimo
Mirar el mundo y encontrarme en él,
distendido, sereno, transparente...
Así quisiera dormirme por última vez
dejar algunas canciones de mis últimas
lágrimas, compartidas con vos...
Acariciar la dulce rugosidad de las pieles que
fuimos soñando en nuestros momentos sin dolor.
Yo sé que a veces me encierro en el desencuentro,
que entretejo con alambres de púas algunas de
las palabras antiguas que me han sembrado
Pero al desactivar mi temor, en el medio de
este silencio, sólo puedo recordar las caricias
de las arboledas perdidas en la música de
tus labios...
Mirar el mundo y comprender que este infierno
ha sido sólo un triste recreo en este único
vuelo que algún día tendremos que lograr.
Recuperemos las alas olvidadas, sacudiremos
los últimos temores y llevaremos nuestras
húmedas alegrías hacia la libertad...
PD: Dos momentos del último número de La Doblada, unos manuscritos del sur que se reparten en varios lugares de la ciudad.
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miércoles, 28 de febrero de 2007
Pronta Entrega (o La Otra Vaca II)
Recordando tu expresión
vuelvo a desear
esas noches de calor
llenas de ansiedad.
Sofocado por el sueño y la presión
busco un cuerpo para amar,
la distancia va perdiendo su espesor,
pronta entrega por favor.
Me puedo estimular
con música y alcohol,
pero me excito más...
cuando es con vos
siento todo irreal...
cuando es con vos
siento todo irreal.
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martes, 3 de octubre de 2006
¿Marihuana es rock?
Symns lanzó otro tsunami de mierda a la cuestión que también fuera planteada por un amigo y conspicuo misionero: "Legalización de las drogas, entre la hipocresía...".
Hago mi aporte y lo tiro como una sensación más sobre los criterios políticamente correctos de la dulce planta verde, pensando si adherir al plan de legalización de la Gran Patria del Norte que nos impone visiones "progres" de burguesitos como el Ale Rozitchner; de esos que ya se animan a interrogar a conservadores tipo Grondona sobre la rebeldía intelectual de fumarse un porrito en la cara del prime time dominguero...
¿Cuál es tu rock?
Por Enrique Symns *
Comparada con el resto de las plantas mágicas, la marihuana es una gripe. Su veneno no es demasiado tóxico, y por lo tanto sólo afecta en condición de remedio piadoso. Existe otro problema con la marihuana; se ha convertido en una droga de diseño. Ya no son esas plantas salvajes que contienen la ponzoña de una serpiente de cascabel creciendo en los morros de Bahía, en Brasil; o la sísmica yerba paraguaya. La marihuana comenzó a plantarse en cualquier sitio y por cualquier idiota estudiante de botánica. En las mecetas de un departamento en San Isidro, en un jardincito de La Plata, en los fondos de la casa de la tía Adela. Estas marihuanas, efectivas pero domesticadas, han perdido la furiosa embestida con que las dotaba la tierra primitiva y la mano inequívoca del traficante (...) Actualmente nadie consume marihuana; fuman fotocopias. La cannabis sativa dejó de ser el maravilloso escalón que te transportaba inmediatamente hacia plantas más poderosas; se fue transformando a lo largo de los años en el mantel coqueto en el que psicólogos y rastafaris, amas de casa y toda clase de gente adaptada sirve su porción de misterio para luego contar con orgullo: "Nos fumamos un porrito" (...) El mejor argumento para defenestrarla lo ha aportado la casta médica de cierto estado del gran país del Norte: ¡muchos médicos recomiendan la marihuana como remedio para casi todos los males! Se trata del suicidio de una planta mágica. El té de los chinos es una clara demostración: de aquella poderosa fiera alucinógena ha quedado ese gatito ensobrado que tomamos cuando nos duele la pancita.
* Symns, Enrique: El señor de los venenos. Buenos Aires, El Cuenco del Plata, 2005, p.47.
Hago mi aporte y lo tiro como una sensación más sobre los criterios políticamente correctos de la dulce planta verde, pensando si adherir al plan de legalización de la Gran Patria del Norte que nos impone visiones "progres" de burguesitos como el Ale Rozitchner; de esos que ya se animan a interrogar a conservadores tipo Grondona sobre la rebeldía intelectual de fumarse un porrito en la cara del prime time dominguero...
¿Cuál es tu rock?
Por Enrique Symns *
Comparada con el resto de las plantas mágicas, la marihuana es una gripe. Su veneno no es demasiado tóxico, y por lo tanto sólo afecta en condición de remedio piadoso. Existe otro problema con la marihuana; se ha convertido en una droga de diseño. Ya no son esas plantas salvajes que contienen la ponzoña de una serpiente de cascabel creciendo en los morros de Bahía, en Brasil; o la sísmica yerba paraguaya. La marihuana comenzó a plantarse en cualquier sitio y por cualquier idiota estudiante de botánica. En las mecetas de un departamento en San Isidro, en un jardincito de La Plata, en los fondos de la casa de la tía Adela. Estas marihuanas, efectivas pero domesticadas, han perdido la furiosa embestida con que las dotaba la tierra primitiva y la mano inequívoca del traficante (...) Actualmente nadie consume marihuana; fuman fotocopias. La cannabis sativa dejó de ser el maravilloso escalón que te transportaba inmediatamente hacia plantas más poderosas; se fue transformando a lo largo de los años en el mantel coqueto en el que psicólogos y rastafaris, amas de casa y toda clase de gente adaptada sirve su porción de misterio para luego contar con orgullo: "Nos fumamos un porrito" (...) El mejor argumento para defenestrarla lo ha aportado la casta médica de cierto estado del gran país del Norte: ¡muchos médicos recomiendan la marihuana como remedio para casi todos los males! Se trata del suicidio de una planta mágica. El té de los chinos es una clara demostración: de aquella poderosa fiera alucinógena ha quedado ese gatito ensobrado que tomamos cuando nos duele la pancita.
* Symns, Enrique: El señor de los venenos. Buenos Aires, El Cuenco del Plata, 2005, p.47.
Derivas:
2006,
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influencias
miércoles, 6 de julio de 2005
Fragmento de tarde gris

“Lo anónimo en el mundo de los hombres vale más que la fama en el cielo; porque: ¿qué es el cielo?; ¿y qué la tierra?... Todo ilusión...” (JK)
PD: Buscando un horizonte para empezar a publicar...
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