martes, 4 de agosto de 2020

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De aquellos pioneros que crearon un club para jugar al fútbol en La Plata, al presente con la vuelta a “1”, un repaso por los hitos futbolísticos de la vida pincharrata

Querían seguir pateando -jugando al fútbol, bah- aquellos veinte inspirados socios fundadores que durante el transcurso del viernes 4 de agosto de 1905 fundaron el por entonces “Club Atlético Estudiantes”. Muchos eran socios de Gimnasia y jugaban en sus distintas divisiones. Pero, al Lobo, la Provincia le reclamó los terrenos de la hoy Facultad de Ingeniería, en 1 y 47, y aquellos pibes se quedaron sin cancha para practicar… Fue entonces que Gimnasia optó por abandonar el fútbol como disciplina para volver a sus aires fundacionales de los juegos de salón.
Su primer presidente, Miguel Gutiérrez, fue elegido la noche de la constitución del acta fundacional, redactada por el primer socio albirrojo de la entidad, Alfredo Lartigue. Jorge Contreras, Félix Díaz (el designado primer presidente), Alberto Fernández, Emilio Fernández, Hugo Ferrando, Antonio Ferreiroa, Saúl Ferreiroa, Carlos Alfredo Isla, Jorge Isla, Alfredo Lartigue, Florentino Moreda, Antonio Mouzo, David Ramsay, Carlos Sagastume, Raúl Salas, Ricardo Sancet, Joaquin Sesé, Tomás Ismael Shedden, Horacio Tolosa, Uberto Vignart, los veinte primeros socios que pusieron la firma…
Enseguida llegaría la localía provisoria en la hoy plaza Malvinas, la decisión de usar los colores rojo punzó y blanco del mítico Alumni, y el debut futbolístico en La Plata. Hasta que en febrero de 1906 le serían otorgados los campos de avenida 1 entre 54 y 57, en el límite con el por entonces extenso bosque platense. Su casa de “1”, el “Jorge Luis Hirschi”, donde se mantiene inalterable como local desde hace 114 años.
El fútbol crecería vigorosamente en la ciudad; y, de la mano, la popularidad de Estudiantes, que desde 1908 había regresado a los torneos de AFA. Llegaría luego el ascenso de 1911 goleando nada más y nada menos que a Independiente, el título de Primera en la disidente FAF, en 1913, y, de la mano, la construcción de la histórica platea oficial de madera, que se mantuviera en pie sobre el lateral de calle 115 hasta su incendio en 1960.
La presidencia de Hirschi desde 1927 marcó un quiebre ineludible con obras de magnitud en todo el predio de 1 y 57, desde la extensión de la capacidad para el público, con nuevos tablones de madera, hasta la ampliación y reforma de la techada. El período de Hirschi coincidió con el famoso equipo de Los Profesores, aquel de Lauri , Zozaya, Scopelli, Ferreira y Guaita, los cuales integraron el plantel del subcampeonato en el Mundial de 1930.
Los Profesores terminaron muy cerca del título de Primera en 1928 (3ro, a manos de Huracán), en 1930 (subcampeón contra el gran Boca de Varallo, Cherro, Evaristo y compañía) y en el ’31, en el primer certamen de la Liga Profesional.
Ya en los ’40, con la aparición de Infante y Pelegrina, este llegado desde Córdoba, conseguiría sus dos primeros títulos oficiales del profesionalismo: la Copa Escobar 1944 y la Copa República (antecesora directa de la Copa Argentina actual) 1945, ganada nada menos que en una doble y accidentada final a Boca, en el Viejo Gasómetro.
El Gasómetro de San Lorenzo siempre estuvo ligado a la vida pincharrata. Allí también daría su primera vuelta olímpica en Primera en la era profesional, con el 3-0 al Racing de José para romper la famosa hegemonía de los llamados “cinco grandes”. Antes, claro, el recuerdo directo de la “Tercera que Mata”, armada por Miguel Ignomiriello en la etapa previa al arribo de Zubeldía, plantel base de la máxima conquista, la Copa Intercontinental de 1968, y del tricampeonato de América 1968/70.
Los ’70 fueron años sin títulos, pero con equipos memorables: el subcampeón de 1975 dirigido por Bilardo que pierde un increíble torneo en Vélez contra el River, la noche de Fillol y su imposible palomita atajada contra la Bruja padre; y también el equipo de 1977, semifinalista del Nacional en un campañón que sólo puedo frenar el Independiente que luego daría la vuelta olímpica en Córdoba.
Los '80 marcaron el bicampeonato 82/83 con Bilardo y Manera, el legendario empate 3-3 con cuatro jugadores menos contra Gremio para quedar, otra vez, al borde de volver a disputar un final de Libertadores, como no le sucedía desde 1971, en el final del exitoso ciclo de Zubeldía…
La vuelta a “1”, en noviembre pasado, coronó un proceso de casi 15 años con Verón en el club, tras su vuelta de 2006, que le dieron a la institución el brillo que supo tener en el fútbol argentino con dos nuevos títulos nacionales (Apertura 2006 y Apertura 2010) y, claro, la inolvidable cuarta Libertadores con Sabella en el banco y la final contra el Barcelona de Guardiola, al que Estudiantes puso en jaque hasta faltando tres minutos y otro tanto del descuento. Casi lo empata al final del suplementario, con el cabezazo del Chavo Desábato que no quiso entrar después de una batalla de más de 120 minutos. Recuerdo que aún no cicatriza en la grey pincha.
Hoy el club respira los renovados aires de la reinauguración de su cancha, queriendo volver a los primeros planos del fútbol argentino con una jugada apuesta a las divisiones juveniles y la conducción de alguien que lo aprendió todo en eso que suelen llamar “la mística del ADN”: el Chavo Desábato.

* Unos garabatos sueltos, pensados y publicados en El Editor Platense.

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